miércoles, 4 de agosto de 2010

cOcO


Dicen que no es nada y se esta muriendo, lleva conmigo toda la vida, y para mi es todo.


Dicen que no puedo amar a un objeto, para mi tiene vida propia y también me ama.

Desde que tengo memoria y por algunas fotos de mi niñez, se que ha estado conmigo toda la vida, no puedo dormir si no esta, hace unos años platicaba con él, siempre supe que era niño, podíamos hablar de cualquier tema, si estaba triste y con ganas de llorar sabia que el estaría para secar las gotitas de agua, si quería reír y besar a alguien, él estaba hay, dispuesto a permitir que lo llenara de saliva, todas las noches era como para cualquiera su oso favorito, lloraba cada que se perdía, no dormía hasta encontrarlo, y si me querían hacer sufrir, bastaba con que lo escondieran, mis padres me amenazaban cada que me portaba mal diciendo que me lo quitarían, era de las mejores; recuerdo que decían, ya deja esa cosa, cuando crezcas y estos con tu novio o esposo, apoco hay lo vas a tener, es algo chistoso y que ahora me da risa, por que así es.

Cuando lo ven suelen decir que es un trapo viejo y que apesta, los años también han pasado en el, antes era grande y en el me envolvían cuando acababa de nacer, no era mas que un rebozo, que paso a ser mi “coco” (así lo llamaba), por lo común cuando salgo fuera de casa lo llevo, me produce una sensación tan agradable el hecho de tocarlo, de besarlo, de sentirlo cerca; es color azul marino, tiene rayas blancas y naranjas en alguna parte, de vez en cuando lo uso como palestina, puedo decir que lo amo, pero ahora tengo miedo, ya es un anciano y casi no queda nada de él, he pensado en guardarlo, solo así durara mas tiempo, pero eso implica mucho sacrificio, él nunca me deja y siempre esta, no veo por que yo tenga que hacerlo, pero tampoco quiero que muera, de verdad si alguien sintiera lo que yo por un simple trapo viejo, entenderían que no es tan fácil.

Amo a mi coco y no importa si es imposible, estoy acostumbrada ha hacer lo posible.

1 comentario:

  1. A mano amada

    A mano amada,
    cuando la noche impone su costumbre de insomnio
    y convierte
    cada minuto en el aniversario
    de todos los sucesos de una vida;

    allí,
    en la esquina más negra del desamparo, donde
    el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

    los recuerdos me asaltan.

    Unos empuñan tu mirada verde,
    otros
    apoyan en mi espalda
    el alma blanca de un lejano sueño,
    y con voz inaudible,
    con implacables labios silenciosos,
    ¡el olvido o la vida!,
    me reclaman.

    Reconozco los rostros.
    No hurto el cuerpo.

    Cierro los ojos para ver
    y siento
    que me apuñalan fría,
    justamente,
    con ese hierro viejo:
    la memoria



    el anterio era de oliverio Girondo
    este es da Angel Gonzalez

    ResponderEliminar

  Mi vida dio un giro inesperado de de mas de 360 grados. El día 19 de febrero del 2022 como a las 11:30 am, supe que mi vida ahora no solo ...